La familia crece: somos más FP que nunca – Por Guadalupe Bragado

La familia crece: somos más FP que nunca – Por Guadalupe Bragado

La matriculación de alumnos en Formación Profesional de Grado Superior alcanza el máximo histórico registrado hasta el momento, tanto en España con 413.168 alumnos como en la Comunidad de Madrid, que sube hasta los 51.004 alumnos, tanto presenciales como a distancia, según ha publicado el Ministerio de Educación y Formación Profesional en su página oficial.

Si bien es cierto que corresponde a las Administraciones públicas, al propio Ministerio de Educación  y Formación Profesional y a las Consejerías competentes en la materia de las distintas comunidades autónomas, impulsar, promover y facilitar el acceso a las enseñanzas no universitarias como es el caso de la formación profesional, que comparte el espacio de educación superior en el grado superior con las universidades, lo cierto es que desde la iniciativa privada se está haciendo un enorme esfuerzo por incrementar la oferta y la calidad de la formación profesional en España, lo cual debe ser motivo de celebración para todos.

Más que una obligación, debería considerarse una ocupación constante y creciente, invertir en la mejor cualificación de nuestros técnicos y profesionales porque sin duda son los que conforman el tejido básico y esencial de los servicios esenciales que se prestan en una sociedad del bienestar como es la actual; tales como: sanidad, educación, seguridad, transporte, industria, comercio, hostelería y turismo, tecnología, comunicación, fabricación mecánica, medios audiovisuales, etc. Además, constituye un motivo de orgullo y satisfacción para un país, comprobar cómo en circunstancias como las actuales, en las que sufrimos las gravísimas consecuencias de la pandemia ocasionada por el COVID19, los técnicos sanitarios, quienes se ocupan de nuestra seguridad, los que actúan ante catástrofes o emergencias, los profesionales que atienden a dependientes y mayores, están preparados tan personal como profesionalmente para afrontar la situación y superarla, dando un ejemplo admirable a toda la sociedad, que les aplaude con admiración.

En CCC creemos firmemente en la formación profesional, en la especialización y profesionalización de las personas que, por vocación, o bien por necesidad vital, quieren desempeñar un puesto de trabajo en las mejores condiciones posibles. Tenemos la firme confianza en que la sociedad española y nuestra economía se vería mucho más robusta y sana si seguimos invirtiendo en formación profesional. Para ello, es imprescindible la colaboración público-privada, tengamos la certeza de que desde las empresas conocemos bien la realidad del mercado de trabajo, somos conscientes de la necesidad de contar con perfiles profesionales competitivos, polivalentes, bien formados y motivados. De ahí que, reflexionemos sobre el papel tan interesante que podemos jugar las empresas en la identificación de cualificaciones profesionales, definición de perfiles, elaboración de contenidos, propuesta de títulos profesionales, cursos de especialización, actualización de módulos, transmisión de conocimientos, realización de prácticas profesionales, y por supuesto, como formadores activos.

La realidad nos invita a pensar que es el momento de construir entre todos un nuevo modelo educativo, de formación profesional y para el empleo, donde convivan distintas modalidades: presencial, a distancia, e-learning, teletrabajo, para adecuarnos a otras realidades como la telemedicina o la teleasistencia. Para ello, debemos anticiparnos al cambio, los contenidos y los títulos formativos deben responder a los nuevos retos sociales que se plantean, las competencias digitales prevalecerán sobre otras, y tanto el profesorado, como los alumnos y sus familias deberán estar preparados para ello. Se hará necesario dotar a los centros con mejores equipamientos tecnológicos, nuevas plataformas y herramientas digitales que permitan realizar el seguimiento del curso de manera equiparable tanto si es de forma presencial como a distancia, lo que requiere dotar de coherencia a los contenidos y actividades formativas planificadas para el curso.

La programación académica y didáctica deber garantizar que el aprovechamiento del curso es óptimo tanto si se desarrolla en el aula, presencialmente, como si se alterna presencia y distancia, teleformación o recursos online. Se precisa avanzar en un modelo de educación basada en objetivos y resultados de aprendizaje, donde los conocimientos se adapten a un entorno más interactivo, con mayor protagonismo y autonomía por parte del alumno. Debemos potenciar un modelo de formación profesional abierto, flexible, y modular, en el que el alumno pueda marcar su ritmo de estudio y trabajo. Todo ello contribuirá a fomentar la responsabilidad personal del individuo y la implicación real de las familias en la educación integral de sus hijos/as.

Por tanto, pongamos nuestro conocimiento al servicio de la sociedad real, eliminemos los impedimentos que frenan el avance, suprimamos el exceso de burocracia, repensemos si los requisitos que hasta ahora estaban vigentes para acceder a la formación para el empleo, a la formación profesional a distancia, tienen sentido en esta coyuntura de cambio drástico, la colaboración entre los ámbitos público y privado, la solidaridad serán nuestras mejores vacunas, y permitirán que sigamos creciendo, sanos y robustos.

Por Guadalupe Bragado, Directora Formación Profesional en Centro de Estudios Profesionales CCC

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