El efecto Mariposa de la FP – Por Guadalupe Bragado

El efecto Mariposa de la FP – Por Guadalupe Bragado

El efecto mariposa es una metáfora según la cual existen en el universo sistemas altamente sensibles a la presencia de variaciones, las cuales pueden generar resultados muy de manera caótica e imprevisible. Esta teoría implica también que nuestras acciones pueden desencadenar consecuencias imprevisibles, y que los resultados serán unos u otros, en función de diferentes variables que participen durante el proceso. El efecto mariposa ayuda a explicar por qué existen reacciones tan dispares a una misma situación o estimulación: las condiciones de las que cada uno de nosotros partimos son diferentes tanto a nivel biológico (herencia genética) como psicosocial (aprendizajes, experiencias, estilos de vida y de afrontamiento…).

Quizá la propia aparición del COVID19 en nuestras vidas y la pandemia generada se debió al efecto mariposa, puesto que se pudo transferir de un animal a un humano, pero desde luego ha sido una catarsis global que ha puesto de manifiesto no sólo nuestra debilidad inmunológica frente al virus, sino también la debilidad de nuestras estructuras sociales, el empleo, la forma de relacionarnos, comunicarnos, trabajar, educar, celebrar, etc. Incluso nos ha cambiado interiormente, puesto que a nivel psicológico nos ha obligado a enfrentarnos de manera diferente a situaciones cotidianas que han podido reforzar nuestras competencias personales, sociales, o profesionales, que nos pueden haber afectado positiva o negativamente. El hecho de no manejar con soltura los dispositivos móviles o tecnológicos necesarios para mantener una comunicación permanente y fluida con nuestros compañeros, familiares o amigos, puede haber sido motivo de preocupación, estrés, nerviosismo, baja autoestima. Por el contrario, si hemos sabido aprovechar la ocasión para entrenar nuestras habilidades digitales puede que la experiencia haya sido tan positiva que nos permita optar por algún cambio en nuestras vidas, como potenciar el teletrabajo, recurrir a la teleasistencia, o a la teleformación, como recursos prácticos, eficientes y ágiles de resolver nuestras necesidades y obligaciones.

Pero la realidad es que, en todo este caos, habrá quien haya sabido encontrar la oportunidad. Si algo positivo ha tenido el confinamiento es que nos ha permitido aislarnos del entorno para cuestionar y descubrir si estamos satisfechos con nuestras vidas o quizás, estaríamos dispuestos a introducir cambios que la pudiesen mejorar. Y es ahí, donde tenemos mucho que aprender y mucho más que ofrecer a los demás. En esta etapa hemos descubierto cómo la cooperación, el trabajo colaborativo, la iniciativa personal, la solidaridad, la ayuda y la manera en la que hemos puesto a disposición de los demás nuestros conocimientos, recursos y habilidades, han podido contribuir de manera significativa a paliar, entre todos, la pandemia que nos azota a nivel global. Sabemos que hasta el distanciamiento y el aislamiento social es cosa de todos. Hemos descubierto que tenemos la capacidad de improvisar, y el talento de emprender, ideando soluciones rápidas, baratas y sencillas, ya fueran mascarillas con una impresora 3D o con una máquina de coser. Lo cierto es que no ha faltado VOLUNTAD, que en definitiva es lo que cuenta.

Y por supuesto, se han puesto de manifiesto también nuestras carencias, la falta de formación, de empleo, de expectativas, la desaparición de miles de negocios familiares, la necesidad de recualificarnos y emprender otro itinerario profesional, y ahí es donde estamos.

La formación profesional es la que permite adaptarse a la realidad del mercado de trabajo, de las nuevas oportunidades que surjan, en el ámbito sanitario, donde los técnicos auxiliares de enfermería se han convertido en auténticos héroes y heroínas, los técnicos de emergencias sanitarias, los higienistas bucodentales, la trascendencia que está tomando la necesidad de tener una documentación sanitaria veraz, exhaustiva, que facilite “rastrear” nuestras patologías, factores de riesgo, sintomatología, frente a un posible rebrote del virus. Y qué decir de la Imagen para diagnóstico, la técnica que permite identificar si nuestros pulmones están dañados por la presencia del maldito bicho. O de nuestros farmacéuticos, que sabiendo administrar el fármaco correcto a tiempo, pueden evitar males mayores. En fin, si cada uno de los futuros alumnos que eligen una de estas profesiones, como cualquiera de los que se sientan llamados por la vocación del servicio público, como policía nacional, bombero, guardia civil o militar, fuesen conscientes de la trascendencia que representará su labor en nuestras vidas, en las de la sociedad en su conjunto, o en la de alguno de sus parientes, amigos, conocidos, vecinos, etc. sería consciente de que con un aleteo se puede transformar el mundo.

Guadalupe Bragado, Directora Formación Profesional en Centro de Estudios Profesionales CCC

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