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Educar de manera correcta a un perro es conveniente para todos los que comparten su entorno

Normalmente el adiestramiento de un perro no empieza hasta que tiene seis meses de edad, pero desde un principio tiene muchas cosas que aprender. Aunque sea más fácil dejar que un cachorro haga todo lo que quiera, es fundamental adiestrarlo poco a poco.

Los perros son animales sociales habituados a seguir a un líder. En cualquier situación en la que conviven varios perros es fácil distinguir el jefe del grupo, al que los demás siguen y también podemos prever cuál podría ser su sucesor.

En un entorno doméstico, el propietario ejerce el papel de líder. Un perro bien adiestrado será un perro feliz y educarlos correctamente es conveniente para todos aquellos que comparten su entorno. Ante todo un joven cachorro debe aprender a hacer sus necesidades en el lugar adecuado, pero también debe aprender a responder a su nombre, dónde dormir por la noche y acostumbrarse a llevar el collar o la correa. En este período también es importante adiestrar al perro para que se acostumbre al tráfico.

Durante la educación de los cachorros, la educación en el hogar es de las más importantes y debe empezar prácticamente en el momento en que el cachorro llega a casa.

Es fundamental que el propietario entienda que algunos perros y, en particular, algunas razas, tienen un coeficiente de inteligencia superior a otros y que, incluso en un asunto como el de la educación para realizar sus necesidades físicas, un cachorro puede aprender en quince días lo que a otro puede costarle varios meses. Sin embargo, el más lento de los perros puede resultar ser el más limpio de todos.

Fuente: Contenido del Curso de Psicología, Educación y Adiestramiento de Perros.

Elegir el nombre del perro

Es importante dar un nombre al cachorro antes de empezar su adiestramiento. El perro debe familiarizarse con su nombre para que no le quede ninguna duda cuando escuche una orden precedida de “Tom”, “Max” , “Bob” … de que nos estamos refieriendo a él.

Es preferible evitar los nombres que tengan muchas sílabas, por muy bonitos que sean, también deberíamos utilizar nombres fáciles de pronunciar y que el perro pueda reconocer sin problemas. Deberíamos usar el nombre escogido siempre que nos dirijamos al perro, por ejemplo: “buen chico, Tom”.

En ocasiones, hay gente que tiende a pensar orgullosamente que su perro entiende todo lo que dice, en realidad, los perros no entienden el significado de las palabras, pero asocian sonidos con acciones, por lo tanto, cuando a un perro se le dice, por ejemplo, que venga ponerse la correa, que venga a comer, o que se vaya a dormir, pronto asocia la palabra en la que se pone mayor énfasis con una cción o actividad.

Fuente: Contenido del curso de Psicología, Educación y Adiestramiento de Perros