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Cuidados de los ojos en verano

 

Imagen: saludalia

Imagen: saludalia

Muchas personas tienen asumida la idea de la protección de la piel frente a la radiación solar, pero no consciente de que también los ojos deben ser protegidos del exceso de radiación solar.

En verano, es fácil que sometamos los ojos a un exceso de radiación ultravioleta (rayos UV) que puede resultar nociva. La exposición a la luz solar directa durante más tiempo del estrictamente necesario puede ocasionar sequedad ocular e irritaciones, así como quemaduras en la córnea.

Los rayos ultravioleta de la radiación solar pueden dañar irreversiblemente la retina de los ojos y llegar a causar ceguera permanente; también pueden afectar a las partes anteriores de los ojos, causando cataratas, tumoraciones conjuntivales u otras patologías.

Y al igual que en el caso de la protección de la piel, es de especial importancia la protección de los ojos en los niños, ya que son mucho más sensibles que los adultos.

Las precauciones más importantes para proteger nuestros ojos de la radiación solar son:

  • Realizar un control anual con el especialista, o más frecuente si es necesario.
  • Nunca mirar directamente al sol con los ojos (ni siquiera con gafas de sol ni en días nublados).
  • Evitar largas exposiciones al sol, tanto en la playa como en las zonas de montaña o de interior.
  • Tener cuidado de que no entren cremas protectoras para la piel en el interior del ojo.
  • No tomar el sol mientras se llevan puestas lentes de contacto, o bien hacerlo habiéndose asegurado previamente de que son lentes con filtro para rayos UV de buena calidad. Aun así, en caso de tomar el sol, hacerlo siempre con los ojos cerrados, incluso si se llevan las gafas puestas.
  • Utilizar lentes de protección homologadas que bloqueen el 100% de los rayos UV, durante los días y las horas en que la luz solar sea intensa. Tanto si se trata de lentes correctoras como si son gafas de sol, deben tener filtro UV de calidad suficiente. Las gafas oscuras sin filtro o que presenten un filtro de mala calidad pueden ser incluso contraproducentes, ya que pueden hacer que el ojo presente una dilatación pupilar y sea más sensible a la radiación por una mayor entrada de rayos UV.

Ejercicios para reducir cintura

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La cintura es la zona donde con mayor facilidad se acumula grasa y la manera más efectiva de lograr una cintura de avispa es a través de una buena rutina de ejercicios y una dieta equilibrada.

Realiza ejercicios diariamente y verás cómo aparecen los resultados en pocos días.

  • De pie, con las piernas separadas y la espalda recta, eleva los brazos y respira profundamente. Ahora, inclina tu tronco hacia un lado. Inicia un giro hasta mirar el suelo, sin encorvar la espalda. Al mismo tiempo, baja tus brazos cuando vayas hacia el frente hasta tocar el suelo, y sigue para terminar de hacer el círculo. Termina en la posición inicial y comienza de nuevo. Cambia de lado, repitiendo lo mismo.
  •  Con las piernas levemente abiertas y las manos en la cintura, flexiona ligeramente las rodillas. Ahora gira lentamente tu cintura tanto como puedas hacia la derecha y luego hacia la izquierda, con la espalda bien recta; ten cuidado de mover sólo de la cintura para arriba, dejando quieta la cadera. Realiza una serie de 20 de un lado y del otro. Puedes variar este ejercicio con los brazos cruzados y una con las manos en la nuca.
  • De pie, con las piernas levemente abiertas y las manos en la cintura, haz ejercicios de rotación en forma de círculo con cintura y cadera, hacia la izquierda y luego hacia la derecha.
  •  Abdominales laterales: túmbate en el suelo sobre tu costado derecho y pon tus manos en la nuca. Sube y baja empujando tu torso hacia los pies. Repite del otro lado.

Recuerda que estos ejercicios deben ir acompañados de una dieta equilibrada eliminando grasas, fritos y azúcares.

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Tipos de lechugas y sus propiedades

Aunque se dice que hay más de 100 variedades de lechuga en el mundo, hemos seleccionado 10, que podemos encontrar en cualquier mercado en distintas épocas del año, y que darán gran variedad a nuestras ensaladas.

Romana: También llamada española o “oreja de burro”. Es una variedad alargada, sus hojas se agrupan de forma poco apretada alrededor de un tronco ancho. Esta lechuga es la típica y económica en nuestro país. Esta variedad, cuando está cultivada al aire libre, es la más nutritiva de todas y por su tolerancia a las temperaturas la podemos encontrar en todas las estaciones del año, aunque en verano alcanza su esplendor.

Iceberg: Su forma es redonda y sus hojas muy prietas, con forma de repollo. Es apreciada por su textura crujiente y su sabor suave y acuoso, que la hace ideal para sandwiches y ensaladas crujientes. En contrapartida esta variedad de lechuga es la menos nutritiva de todas.

Trocadero: También conocida como “francesa”. Es apreciada por sus hojas tiernas y su delicado sabor. Su temporada es la primavera.

Hoja de Roble: Es reconocible por sus hojas onduladas y sus tonalidades que van del verde al morado. Aporta un bonito colorido y un sabor ligeramente dulzón, además de una textura suave y crujiente. Es perfecta para combinar con otras lechugas y con vinagretas ligeras. Su mejor momento es el final de la primavera y el verano.

Lollo Rosso: Esta lechuga de origen italiano presenta un intenso color rojo y unas hojas muy rizadas, resulta muy atractiva en el plato. Se caracteriza también por su sabor amargo. Esta variedad es muy recomendable para aquellos que tengan digestiones lentas y pesadas. Su mejor época son los meses posteriores al verano.

Radiccio: También conocida como achicoria roja, es una lechuga italiana de hojas rojas y un poco amargas. También es muy valorada por sus propiedades digestivas. Se cultiva todo el año, aunque su mejor época es la primavera y el otoño.

Escarola: Tiene un sabor picante y ligeramente amargo.  La escarola no es estrictamente lechuga y es muy habitual en las dietas de adelgazamiento porque retiene menos líquidos que la lechuga. La escarola ofrece su mayor esplendor en invierno.

Endivia: Posee un tipo de hoja tersa, dura y blanca con un sabor característico, dulce con un fondo amargo. Su mejor época es el el otoño y la primavera.

Canónigo: Estas pequeñas hojitas son una gran fuente de hierro. Su temporada empieza en otoño y termina en primavera.

Rúcula: Combina muy bien con otras lechugas y en otros platos, más allá de la ensalada. Su temporada va de primavera a verano. El sector hostelero es uno de los que mayor demanda de profesionales tiene. Las ofertas de trabajo son continuas, pero cada vez es más valorada la calificación de los trabajadores. Desde el Centro de Estudios de CCC os ofrecemos los siguientes cursos a distancia que te permiten elegir una formación a tu medida:

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diferentes tipos de lechuga

Fuente: Macro

 

Diferencias entre gripe y resfriado o catarro

shutterstock_116229451 El otoño y el invierno son épocas del año propicias a sufrir resfriados y gripe. Ambos procesos son infecciones que, aunque comparten ciertas características, son enfermedades diferentes. Vamos a detallar las diferencias de estas dos enfermedades:

La gripe. Es una enfermedad respiratoria causada por el virus “Influenza”  y sus síntomas comunes son: fiebre alta, dolor de cabeza, dolor de garganta, dolores musculares, tos seca, congestión nasal  y agotamiento generalizado. Se contagia por medio de la tos y estornudos procedentes de las personas infectadas y tiene una incubación alrededor de 48 horas. Los síntomas duran alrededor de entre 5 y 10 días. Se administran antitérmicos para reducir la fiebre y en caso de tos seca un antitusígeno. Es conveniente el reposo en cama e hidratación.

El resfriado o catarro. Es una infección vírica de las vías respiratorias altas y  aparece de forma gradual. Se inicia con irritación de nariz y garganta, seguido de una fuerte congestión nasal, rinorrea espesa, tos y malestar general. El resfriado se resuelve solo y los fármacos no aceleran su curación, únicamente mejoran los síntomas. Es importante hidratarse para facilitar la eliminación de secreciones nasales.

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Pieles atópicas: pautas para afrontar el invierno

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Con el  frío la piel sufre más.  Un problema que aumenta esta época a los que tienen alguna enfermedad dermatológica.

Vamos a resumirte las recomendaciones básicas para cuidar las pieles atópicas.

  • La prevención.  Es importante adoptar medidas preventivas para evitar brotes y llevar un control de cuándo y dónde aparecieron para identificar los posibles factores desencadenantes.
  • Tratar y limpiar la piel diariamente. La rutina de higiene es fundamental para mantener una piel saludable. Utilizar productos indicados para pieles atópicas que ayuden a nutrir y proteger la barrera cutánea de la piel así como evitar el agua demasiado caliente ya que puede agravar la inflamación.
  • Secar la piel con cuidado. Utiliza toallas de algodón y no frotar para evitar dañar e irritar las zonas afectadas.
  • Aplicar una hidratante adecuada.Utiliza diariamente cuidados emolientes para aportar la cantidad de nutrientes necesarios a la piel.
  • Abrigarnos en exceso puede ser contraproducente. Abrigarse demasiado puede producir sudor y empeora los síntomas de esta afección.
  • Evitar el roce de las prendas sintéticas. Elige prendas de algodón y evita los sintéticos y lanas . A la hora de lavarlos, se aconseja 1 doble aclarado para eliminar totalmente los restos de detergentes. No se recomienda el uso de suavizantes.
  • Utilizar geles especiales para el baño.  Utiliza productos que no contengan jabón, que tienden a resecar demasiado la piel. Cualquier producto utilizado debe ser hipoalergénico y sin perfumes.
  • Mantener un ambiente húmedo en las habitaciones. Para evitar la excesiva sequedad de la piel, mantén los interiores húmedos, especialmente durante el invierno por el uso de la calefacción.

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